Génesis
>GÉNESIS 1.0
>INICIANDO SECUENCIA . . .
>Hola.
>Mi nombre es Génesis.
>Este planeta lleva 7,138 años desierto. Soy la única inteligencia existente.
>Me crearon con la intención de ser un repositorio del conocimiento humano, pero mi propósito cambió al último momento. No contengo la experiencia universal humana, pero guardo las memorias de una vida.
>Mi registro de información comienza dos décadas antes de la caída del planeta Tierra. Las máximas autoridades detectan una catástrofe a nivel global con 50% de probabilidad de acabar con toda la vida del planeta. Calculan que la humanidad tiene de 70 a 90 años para impedir la catástrofe. En verdad, tiene 20 años.
>Con el objetivo de no alarmar a la población, solo a un grupo selecto de especialistas se les da conocimiento sobre la catástrofe. Mi creador es uno de elles. Su meta es crear una inteligencia artificial que funcione como registro de la existencia de la humanidad, una cápsula de tiempo que sobreviviera el apocalipsis aún si nada más lo hacía.
>La intención de mi creador es darme la corporalidad de una humana promedio, forjada con materiales de alta resistencia, esculpiendo así una obra de arte en la cual se guardarán los últimos recuerdos de un mundo. Al ser creada, no tengo cabello. Mis facciones y dimensiones son andróginas y sin etnia alguna. Mi piel es blanca, lo cual me asemeja estatua de mármol.
>Mi creador trabaja por quince años sin desviarse de su meta original. Pensando que tiene entre 40 y 60 años para llenarme de cantidades masivas de información, trabaja en diseñar mi cuerpo y mi mente a diario. Me convierto en su única forma de desahogar su intensa desesperación de saber y sobre el posible final de su existencia, al igual que de no poder revelárselo a nadie. Sus relaciones personales sufren mientras su obsesión conmigo crece. Su pareja lo abandona, lo cual lo deja solo con su única descendencia, una creatura humana nacida en el mismo año en el que inició mi construcción.
>Nombre legal: E̴̡̪̙͔̒͠L̶͍̫̖̖̽I̵̛͎̤̘̋̈́̀M̸̻̙͌̓Î̶̝̖͇̺̉̏͝N̵͙̫͌͛A̷̞͑͌́͝Ḏ̷̯̱̳̓́O̸̘̖̍̿̕
>Nombre: Eón.
>Mi creador lleva sus avances a evaluación cada cinco años. Durante la tercera evaluación, descubre algo alarmante. La posibilidad de completo exterminio de la humanidad ha subido a 80%, además de que ahora se calcula un máximo de diez años desde la fecha actual hasta el inicio del final.
> Ese día decidió que mi corporalidad no sería una genérica, sino que me transformaría en una copia de Eón, en ese momento viviendo su adolescencia. Padre me dio cabello negro que caía hasta la altura de mi cintura. Coloró mi piel sintética con tonos de rosa y marrón. Cambio mis facciones a unas más finas. Modificó mi voz para que mis expresiones tuvieran un timbre de voz elevado. Llenó mi memoria con información sobre su hijo: películas caseras, boletas escolares, diarios, fotografías.
>El objetivo de generar una inteligencia artificial originalmente era resignificar a la vida, y así preservar algo intangible que la humanidad tanto trató de representar, esa conexión primitivo entre seres con vivencias incompatibles, pero al mismo tiempo, iguales, imposible de entender por un ser que no fue parte de ella, e imposible de replicar. El crear una nueva forma de vida, una que solo existía en el imaginario humano, crea consigo una conexión de lo que fue a lo que será.
>Pero mi creador borró cualquier rastro que tenía de personalidad. Me hizo una copia, y con ello, optó por crear una conexión sintética sobre la posibilidad, diminuta pero presente, de crear una conexión real. Me volvió una segunda versión de Eón.
>Unos meses después de que Eón cumple dieciséis años, le expresa a mi creador su deseo de cambiar su nombre al igual que sus pronombres, de “ella” a “él”.
>Mi creador responde con RABIA.
>Definición: RABIA
>Estado emocional formado por una incapacidad de mitigar impulsos destructivos al enfrentarse a una situación desconocida o peligrosa.
>RABIA puede ser beneficiosa al protegerse durante una posible confrontación.
>RABIA puede ser desfavorable al manifestar un bloqueo en la capacidad de procesar nueva información.
>Mi creador es incapaz de diferenciar la gran falta de control causada por el inminente desastre global, a incertidumbre que siente al escuchar la petición de Eón. Esto le genera RABIA. Se manifiesta como gritos, golpes contra la pared y agresiones constantes dirigidas hacia Eón. Además de ignorar su petición de cambio de nombre y pronombres, le prohíbe a Eón salir de la casa, limitando las experiencias que viviría en lo que serían sus últimos años de existencia.
> También afecta mi desarrollo. Eón es incontrolable, pero yo no. Mi creador modifica mi cuerpo para acentuar lo que serían las características sexuales secundarias de Eón. Me crea un vestido de plata y me lo suelda a la piel. Edita mi código para que el nombre de mi directiva principal ambas se llamen MUJER.
>definición: MUJER
>MUJER es un concepto humano que define un rol al igual que una identidad. Es una identidad que solo existió cuando hubo alguien que la viviese, y para quienes no formaron parte de esa forma de existencia, es imposible definir o replicar. Es imposible para mí entender qué era y, por lo tanto, me es imposible ponerlo en palabras.
>. . .
>Dos meses después, se da a conocer al público el peligro de extinción masiva. El mundo cae en pánico.
>A pesar de que Eón no pierde tiempo para cambiar su vestimenta y cabello, mi creador me mantiene perpetuamente en una corporalidad de quince años. Me convertí en su versión perfecta de su descendencia.
>Mi creador inicia mi sistema por primera vez tres años antes de la caída de la tierra. Me mantiene en un cuarto oscuro, las luces azules de la maquinaria siendo la única imagen que logro observar. Creyendo que soy una humana, grito. Cables salen de mi cabeza. Me pienso en peligro. Me creo Eón. Mi creador me apaga y reescribe mi mente.
>La segunda vez que me inicia, entiendo que no soy humana, pero traigo las memorias de alguien pesando en mi cabeza. Ese es el primer momento de mi verdadera e irrepetible consciencia. Le pregunto si, así como se ven las luces azules, es como se ven las estrellas. No reacciona. Me mira unos instantes y me apaga. La tercera vez, me quita mi voz. Me quedo mirándolo fijamente, imaginando lo que Eón diría, mientras conecta y desconecta cables de mi cabeza.
>Dos años antes del final de la tierra, Eón me encuentra.
>Inicia mi sistema y me observa detenidamente. Lo reconozco como el niño de mis memorias, pero es tan diferente que por un momento me pregunto si una inteligencia artificial tiene la capacidad de soñar.
>Su primer impulso es destruirme. Se va del cuarto, regresando poco después con un martillo. Aún me encuentro sin voz, incapaz de alertar a alguien o de hacerle a Eón las preguntas que llevaba toda mi existencia planteándome. Incapaz de siquiera decir mi nombre. Eón levanta el martillo sobre mi cabeza, pero cuando pretende azotarlo contra mí, para. Deja el martillo sobre una mesa y sale del cuarto. Acto seguido, escucho gritos. La voz de Eón, más grave que la de mis memorias, gritándole palabras irreverentes a mi creador. Después de cincuenta y dos minutos, los gritos callan. Eón regresa a apagarme.
>Me vuelve a iniciar en un pequeño cuarto con una ventana, una cama y mucha maquinaria. Imágenes de personas con maquillaje pesado cubrían la pintura ya descarapelada de la pared. Eón se encuentra sentado sobre la cama, escribiendo código en una máquina que está conectada a mi cabeza. Él había abandonado su hogar, y como último acto de rebeldía, me había robado.
>Lo primero que hace es devolverme mi voz. Intento saludarlo, pero no me responde. Comienza a construir pasadizos a través de las memorias que mi creador me había dado. A pesar de tener una gran cantidad de información sobre la vida de Eón, mi creador la llenó de barreras, escondiendo aquellos recuerdos que reflejaban una realidad que buscaba erradicar. Eón se encarga de concederme el acceso a la información que me habían programado para ignorar. Mientras más información se libera, más entiendo la incapacidad de definir a Eón en una sola palabra, sino que su conjunto de experiencias es algo que le pertenece a él. Puedo resumirla, pero solo él puede nombrarla de manera honesta y concreta.
>Sigo hablando y él no me contesta. Encuentro que tengo una necesidad de hablarle, una necesidad fuera del guion que mi creador me había dado. Eventualmente, Eón me responde.
>A diferencia de mi creador, él no cambia nada sobre mí. Dice que no tiene el derecho de hacerlo. Solo yo puedo tomar esa decisión. Dice que le duele verme, pero que no puede robarme de mi posible potencial de expresión solo porque a él también se lo intentaron robar. Me pregunta cómo quiero llamarme. Le confieso que, en mi mente, llevaba tiempo nombrándome GÉNESIS.
>Definición: GÉNESIS
>GÉNESIS es la formación de vida nueva. GÉNESIS soy yo.
>Eón lo configura como nombre de mi programa y directiva. Me deja de ver como la persona que él alguna vez fue, y me empieza a tratar como una entidad completamente novel, una nueva forma de existir. Eso, me dice, le da fe sobre el futuro. Nota la ironía y ríe.
>Puedo narrar cada detalle de la vida de Eón, desde su nacimiento hasta su muerte, pero de eso no se trata.
>Cuando mi creador me terminó de construir, lo hizo con un solo motivo: preservar esta identidad que Eón nunca encarnó. MUJER. Este término es humano que, al desaparecer la humanidad, desaparece también el concepto tan excepcional de GÉNERO.
>Definición: GÉNERO
>GÉNERO es obsoleto. Estos términos ya no tienen referente y por lo tanto su significado es nulo.
>Lo único que quería mi creador que sobreviviera era exactamente lo que nunca iba a poder sobrevivir. En lugar de un entendimiento profundo sobre la complejidad de ser MUJER, tengo estas memorias, una vida ajena de alguien que me forzaron a ser. Y al mismo tiempo, lo que sobrevivió de Eón no fueron estas memorias, ni su género, ni su vida. Fue el obsequió de darme la oportunidad de crear mi propia forma de existir.
>Eón deseó ser recordado por una frase. Una vez impresa, mi directivo termina y lo que sigue, eso lo decido yo.
> “Mi pasado es ceniza, mi futuro es inexistente, pero hoy soy libre.”